La ineficaz gestión del Área de Urgencias del Hospital de Alcorcón genera desorganización y colapsos en el Servicio de Urgencias. Por ello, CSIT UNIÓN PROFESIONAL ha remitido un escrito a la Dirección General de Recursos Humanos del Servicio Madrileño de Salud y al Patronato del Hospital, instando a la adopción inaplazable de medidas encaminadas a solucionar este grave conflicto laboral y asistencial.
La Sección Sindical de CSIT UNIÓN PROFESIONAL en el Hospital Universitario Fundación Alcorcón, HUFA, exige que se resuelva con celeridad la grave situación que atraviesa el Área de Urgencias, consecuencia de la nefasta gestión organizativa y en materia de recursos humanos llevada a cabo por la Dirección de esta Área. Esta Organización Sindical reclama la contratación de nuevo personal, para evitar sobrecargas y ofrecer a los ciudadanos un servicio de calidad adecuado.
Desde hace años, la Unidad de Urgencias del Hospital de Alcorcón se encuentra en una situación de conflicto laboral, agravándose los problemas debido a la crisis sanitaria y, a fecha de hoy, con el periodo estival y el incremento de hospitalizaciones en la quinta ola por COVID-19. CSIT UNIÓN PROFESIONAL considera que la forma de proceder de la Dirección del HUFA, para solucionar los problemas del Servicio de Urgencias, únicamente ha extendido la desorganización y el desconcierto al resto del Hospital, empeorando el, ya de por sí, complicado escenario.
Desde CSIT UNIÓN PROFESIONAL venimos advirtiendo de la necesidad de incrementar los profesionales que conforman la plantilla estructural del centro hospitalario. Actualmente, el déficit de plantilla supera el 33%, aproximadamente. La carencia de plantilla es debida a que no se están cubriendo las bajas de los médicos, ni tan siquiera las vacantes de los tres facultativos que pasaron a prestar servicio en el Hospital Isabel Zendal (cuya bajas no se cubren). A estas circunstancias, cabe añadir que diez profesionales, que habían obtenido plaza fija en el Área de Urgencias, en la pasada Oferta Pública de Empleo, han renunciado a ocupar su puesto, lo que agudiza la tensión y eleva la carga de trabajo de los trabajadores que continúan al frente del servicio, más que saturados por la presión asistencial. Asimismo, facultativos de otras especialidades han sido obligados a cubrir puestos como urgenciólogos, afectándose de manera considerable la organización de sus Unidades de procedencia. La Dirección del Hospital, lejos de afrontar la realidad, ha optado por nombrar más supervisores y expedientar con sanciones desmesuradas a los profesionales más críticos (sin activar previamente protocolo alguno o convocar el Comité de Conflictos, en aras de resolver el asunto).
En el caso del personal de enfermería y administrativo, los problemas se acumulan, siendo el Burnout y el estrés causa de baja de muchos de estos profesionales, sin que haya un incremento de los puestos destinados a la labor asistencial. A pesar de la encuesta realizada por Salud Laboral en el centro, en 2019, sobre el riesgo psicosocial, estos trabajadores continúan a la espera de que se abra investigación con el protocolo de conflicto interno.